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  "La política y el crimen son la misma cosa".

Don Vito Corleone

 

Libros pasados de moda como "El Padrino", "El vendedor más grande del mundo", "Papillón", "El Chacal", "Avenida del parque 69", o más recientes como "Quién se llevó mi queso", "Verónica decide morir", "Hanibal", alargan la lista de los más vendido. Las razones para la venta masiva de esta seudoliteratura nunca son claras del todo. Algunos se lo atribuyen al mercadeo. Otros a la fuerza mediática del cine. Lo cierto es que esta literatura pastiche vende crimen, terror y masajes para el alma al por mayor.

Algunos escritores de estos libros éxitos en venta poseen muchas características de personajes calcados de sus propias historias retorcidas. Además como escriben para vender y tener notoriedad sus vidas se vuelven un estropajo de vanidad, un carrusel con sus altas y bajas. El sempiterno autor de "El Padrino" tuvo una vida entre el folletín y la novela negra escrita a fuerza de trucaje artesanal. Su existencia es perfecta, en cuanto argumento, para ser escrita con ese estilo infame y papilloso de los más vendidos.

Mario Puzo pasó su infancia en el West Side de Manhattan. El barrio era conocido con el seudónimo de "cocina del infierno". Allí Puzo contempla, como si se tratara de una película policial serie "C" con sus prostitutas, sus chulos y sus matones de segunda disputándose el control de la calle. Su padre lo abandona cuando apenas tiene 12 años. Su madre asume con templaza más que con resignación el abandono y se hace cargo de todo. Un día el chico le confiesa su intención de convertirse en escritor. Su madre, suspirando resignada, sólo le pregunta: "¿por qué vas a cometer una idiotez tan grande?".

El futuro escritor pasa por el ejército. Trabaja en la administración y el papeleo. De vuelta a casa contrae matrimonio y se instala con su esposa en Nueva York. Los años cuarenta llegan a su fin y a nuestro futuro escritor sus aspiraciones artísticas iniciales parecen abandonarlo. La vida no es complicada y está llena de facturas por pagar. Como veterano de guerra recibe algún dinero mensual. Asiste a clases nocturnas de literatura. A su formación agrega el estudio de ciencias sociales en la Universidad de Columbia. Realiza trabajos mediocres a la par que edita relatos cortos en revistas de segundo orden. También trabaja en un ensayo narrativo sobre la Alemania ocupada. En 1955 se publica "The Dark Arena". Un crítico le asesta un duro golpe: "Este libro jamás debió haberse escrito". Mario Puzo se hunde en el silencio. Los años 60 tocan a su puerta y se encuentra como director de una revista importante.

Recuperado de sus primeros percances con la crítica decide escribir una novela. Tarda nueve años en darle forma a "El peregrino afortunado". La crítica esta vez trata al libro de forma más benévola y lo considera una obra clásica en el mejor sentido literario. Pero el dinero no llega y las cuentas por pagar se acumulan como el polvo. De nuevo se siente un bueno para nada, un fracasado. Tiene 45 años y las deudas no lo dejan conciliar el sueño. Su agente literario lo saca de sus ensoñaciones de convertirse en un gran escritor y lo conmina a que escriba una historia sencilla, sin tanta literatura; una historia para el gran público. Tiene que ser un tema atractivo y que él conozca muy bien como ese de la mafia ítaloamericana. Con algo de resistencia Puzo escribe un esbozo de diez páginas. Una editorial la rechaza y otra le adelanta una jugosa suma. Puzo se entrega a su faena y se documenta en profundo sobre la mafia, pero no se siente atraído para nada por el tema y en el ínterin escribe relatos de aventuras. Su hermano lo apuntala económicamente mientras termina el libro. Cuando Puzo lleva escritas alrededor de cien páginas del libro un estudio cinematográfico le ofrece otra buena suma de dinero por los derechos para hacer la película. Al cabo de tres años el libro no está terminado. Presionado por los acreedores y los editores (con las maletas listas para tomarse unas vacaciones necesarias) entrega el libro. Acuerda con la editorial que a su regreso le dará un nuevo vistazo al libro. Regresa y hace las correcciones necesarias, pero todavía el libro no le satisface del todo. "El padrino" se edita en el año 1969. Con los años la novela se convierte en un hito indiscutible sobre ese mundo siniestro y de costura shekespereana degradada sobre la mafia made in usa. La interpretación del mítico Marlon Brando, como capo mayor en el cine, acrecienta la fama de su autor al punto tal que Puzo recibió dos oscares por los guiones cinematográficos. Se ha especulado que los mafiosos de carne y hueso lo buscaban para que escribiera sus historias. Pero Puzo supo mantenerse en la orilla de la ficción y quizá salvándose así de ir a dormir con los peces.

Su nueva vida de magnate de las letras se divide en diversiones, lujos, excesos de todo tipo, guiones de cine (“Terremoto", "Cotton Club" y "Superman" I y II) y de algunos libros que no le interesan ni al público ni a la crítica. Pero esta etapa dorada se desvanece pronto. Una diabetes que desmenuza su cuerpo y el dinero que comienza a disminuir le producen un colapso nervioso que desemboca en un ataque al corazón. Con un marcapasos es atrapado por el remolino de la depresión. El Prozac le ayuda en los momentos más altos de su crisis emocional. Se siente desecho, finiquitado. Entregado al silencio está convencido que no quiere (ni puede) escribir una línea más. Su segunda esposa trata de alentarlo. Puzo se siente bloqueado; su mente parece un cielo blanco. No tiene imaginación, ni temas para un nuevo libro. Ante este abismo decide escribir lo que la gente espera de él: otro libro con capos, violencia y escritura elemental. La aparición de su nueva novela "El Último Don" le devuelve un éxito momentáneo. Sin embargo la crítica no lo deja ileso y ve en el libro un plagio actualizado del padrino. A sabiendas que ya tiene un pie en el otro barrio escribe "Omertá". Novela póstuma donde vuelve sobre su tema predilecto.

Se especula que el escritor va a la saga escribiendo siempre el mismo libro. En muchos casos sólo escribe uno repetido varias veces. Mario Puzo escribió el suyo por todo lo alto y esto terminó con su pretensión de ser un escritor en mayúscula. Alguna vez intente leer "El padrino" y no pude avanzar de la segunda página. No por azar Mario Puzo veía como un dudoso honor eso de ser considerado por Jackie Collins como su mentor literario.

La literatura no se encuentra en los libros de Mario Puzo, sino en su vida que posee la grandeza épica del personaje mafioso creado por los apremios materiales más que creativos o espirituales. De ese personaje que no lo abandonó de un libro a otro y que al final lo convirtió en vez de un padre de las letras en un padrino seudoliterario, masivo y de bolsillo.

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